La depresión es un trastorno del estado del ánimo cuyo síntoma principal es un estado de infelicidad.
Uno empieza a deprimirse cuando perdemos “reforzadores”, es decir, aspectos importantes de nuestra vida desaparecen o pierden valor. Estos acontecimientos son: pérdidas o enfermedades de seres queridos, pérdidas o cambio de trabajo, problemas de pareja o familia, etc.
Las pérdidas lógicamente producen dolor y ahí empieza la trampa de la depresión: las personas que se deprimen rompen su ritmo de vida habitual, tanto las actividades de ocio como obligatorias. Todo esto, produce más malestar. Además en el nivel cognitivo se producen pensamientos negativos acerca de uno mismo y de su autovalía, sobre el mundo y los demás, y sobre el futuro.
En muchos casos, cuando el estado de desesperanza es muy grande, aparecen ideas de suicidio. Si esto ocurre busca inmediatamente la ayuda de un profesional. El psicólogo te enseñará la forma de manejarlos y sustituirlos por pensamientos más reales y objetivos.
En resumen, una depresión es la combinación de: se piensa de forma negativa, se deja de actuar a nivel motor y se sienten emociones dolorosas. Date una oportunidad, y deja que el psicólogo haga su trabajo.