Todos sufrimos en alguna ocasión a lo largo de la vida la pérdida de alguien muy querido y cercano, este hecho constituye uno de los acontecimientos más estresantes y dolorosos de la vida, especialmente si se produce de un modo repentino y brutal.
Las pérdidas forman parte de la vida, y nos preparan para aceptar la nuestra propia.
Toda experiencia de pérdida viene acompañada de un proceso de adaptación, de una reacción emocional, que se caracteriza por la tristeza ante la ausencia de ese ser querido. A este proceso es a lo que se denomina Duelo.
El duelo es individual, que depende de aspectos personales y culturales, pero que es normal y necesario. Sin embargo, cuando no aparece, o cuando es muy intenso y prolongado en el tiempo se convierte en un Duelo Patológico, llegando a necesitar esa persona atención especializada.